Señor, escucha nuestras oraciones.

Ante una crisis de esta magnitud, es abrumador encontrar una respuesta.  En primer lugar, es importante orar, individualmente y como comunidad, poniendo la situación en manos de Dios.

“Una vez más les digo que, si en este mundo dos de ustedes se ponen de acuerdo en lo que piden, mi Padre, que está en los cielos, se lo concederá. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos” Mateo 18:19 - 20

 

Durante estos tiempos de crisis, hay seis cosas principales que sabemos, creemos y esperamos. Únase a nosotros en las siguientes oraciones:

Oramos por las personas, las iglesias, la sociedad más amplia y los gobiernos de Sudán del Sur, de Somalia, de Nigeria y de Yemen. Del mismo modo, oramos por todos los países vecinos, que también se ven afectados y reciben y dan refugio a millones de personas desplazadas.

 El alimento es más que un derecho humano; es un don divino que no puede ser negado.

¡Oremos y hagamos todo lo que podamos para asegurarnos de que los más de 20 millones de personas expuestas al riesgo de inanición no caigan en el abismo de la hambruna!

Las crisis del hambre pueden prevenirse. Debemos reflexionar, actuar y avanzar juntos.

“Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron". Mateo 25:35

Rogamos por la consolidación de la voz profética de las iglesias. También rogamos por el ministerio de acompañar a las personas y a las comunidades con especial atención a los pobres y a los marginados.

Las iglesias tienen un papel profético a la hora de hacer llamamientos para movilizar a sus miembros, a la sociedad más amplia, y a los gobiernos, y de marcar la diferencia durante este período de sufrimiento sin precedentes.

Oramos por la consolidación del trabajo actual de las iglesias en las áreas afectadas y por la correcta asignación de recursos para esta labor. También rogamos por el renacimiento en las iglesias y las comunidades religiosas para responder a esta crisis, y por el trabajo diaconal de las comunidades religiosas.

Se nos ha encomendado ver lo divino en los que sufren y apreciar su resiliencia, sus opiniones, y sus soluciones, y respetar su dignidad.

“Y Dios creó al hombre a su imagen. Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó.” Génesis 1:27

Danos la humildad, el valor y la buena voluntad de responder a las necesidades de nuestras hermanas y hermanos en situaciones desesperadas de manera compasiva, oportuna y suficiente.

Unámonos a la oración, especialmente por los niños y las familias que tienen necesidad inmediata, así como por los que hacen sacrificios para ayudar a responder a la crisis, asumiendo en ocasiones un gran riesgo personal.

Rogamos por los niños que viven en contextos de hambruna y en países afectados por la sequía, por su bienestar, y por que se realicen las intervenciones apropiadas para asistirles. También rogamos por unas condiciones de trabajo pacíficas y seguras para los trabajadores humanitarios y las comunidades que están en primera línea de los conflictos, para que se protejan sus vidas y tengan acceso a la ayuda humanitaria.

© Paul Jeffrey/ACT Alliance

Oramos por la justicia y la paz, y por el fin de la violencia que afecta a las generaciones actuales y futuras.

Rogamos por la paz y por soluciones duraderas para poner fin a los conflictos y la violencia. Oramos por que las comunidades puedan vivir, movilizar sus recursos y beneficiarse de los frutos de su trabajo en su propio entorno, sin miedo ni dominación.

Más recursos para la participación de su comunidad religiosa